Por qué el Festival Cero debería entrar en tu lista festivalera del 2019

Zahara en Las Palmas de Gran Canaria

¿Por qué el Festival Cero, aunque no es nuevo en el panorama musical, es el gran desconocido entre los festivales del año?

He ido a Las Palmas de Gran Canaria a vivir in situ su última edición y analizar qué es lo que hace que entre los círculos festivaleros no se hable mucho de él.

Tiene un cartel potente, integrado por bandas y solistas españoles, con un guiño especial a grupos nativos de las islas. Este año en concreto pudimos disfrutar de Coque Maya, Xoel López, Lori Meyers -en su primer concierto en Canarias-, La bien querida, Zahara, Lajalada, Avernessus, Nimañana, La Sonrisa de Julia, Billy Boom Band y Los 600.

Xoel López en Las Palmas de Gran Canaria

Su precio es muy competitivo, son cuatro días de festival y con gastos de gestión no alcanza los 15 euros.

Es a mediados de octubre, en concreto esta edición del 11 al 14, así que no, no es en verano “oficialmente” pero, ¡estamos en Canarias! y la temperatura sí es de verano, además justo coincide con un puente nacional. Otro encanto de estos conciertos es que justo detrás de la valla están la playa y el mar -aunque confieso que casi no se ven, desde mi punto de vista deberían mejorar esto y adelantar la hora de inicio para integrar más el mar en la experiencia -algo que otros festivales, aunque quieran, no pueden ofrecer-.

Tiene una zona de foodtrucks con calidad y variedad en sus opciones, con mesas, bancos y puffs en los que poder comer y descansar, desde los que se ven y escuchan perfectamente los conciertos, algo que se agradece.

En resumen: buena música, comida rica, recinto amplio, baños limpios y colas fluidas. Quizá el handicap de este festival resida en que para llegar, el único método -para los que no viven en la isla- , es el avión, otro punto a mejorar es aumemtar el boca a boca en la península y, puede que para algunas personas, la ausencia de grupos internacionales también sea otro aspecto negativo.

A mí me ha gustado el halo de festival íntimo que lo envuelve, la ubicación, y esa sensación que te deja en la boca de que el verano no ha terminado aunque estemos a mediados de octubre. Repetiré seguro.

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