El synthpop de Culture Culture

Culture Culture

Culture Culture dejaron una pequeña huella en el mundo de la música en 2014, con la salida de su primer EP de cinco canciones para enmarcar. El grupo de Atlanta empieza con Use me, una canción llena de magia musical llevada por los sintetizadores y una linea de bajo descaradamente funky. La voz claramente robótica, en seguida nos viene a la cabeza Daft Punk, introduce a la voz cantante que te lleva al estribillo de manera inmediata. Las pausas, marcadas por la línea de bajo, conjuntamente con la voz, hacen una maravilla de canción. La captatio benevolentiae está hecha, ya te han atrapado y has de escuchar la canción hasta el final. Gustan tanto que te llevan al siguiente nivel con Giving it up, una canción que recuerda a St. Lucia, Elevate, desde el primer segundo. Pero van más allá, dontándola de una personalidad que se repite en el resto de canciones, tengan un toque funk o nos lleve a la hemeroteca ochentera que tanto nos gusta por aquí. La batería gana protagonismo en esta parte, como también los ecos en los coros (muy recurrente también en el resto de canciones, excepto en la última).

De repente, entramos en el tercer corte, la parte romántica del EP, Baby Blue. Una canción que respeta la línea funky de la primera con un ritmo de batería suave y constante, que se ve envuelto del sonido funky de guitarra y los sintetizadores que la dotan de una atmósfera especial. La canción, con el miedo de darle un final brusco, va apagándose poco a poco. Un efecto muy utilizado, pero que está muy acertado para, en seguida, empalmar con un auténtico temazo Pouring Down (sí, justo ese que se ve abajo del texto). Aquí nos encontramos una canción muy cuidada, los instrumentos entran y salen cuando deben hacerlo; paran, entran poco a poco, se fusionan, varían el ritmo, se pierden y se vuelven a encontrar llevando un ritmo muy bailable que no os podréis cansar de escuchar. Las voces, en la parte del estribillo, adquieren una especie de falsete que va animada con los ritmos de bajo y de batería que son pura magia. Y ya, en el final, dan paso inmediato a Take the ticket, una canción instrumental que llega a recordarnos, salvando las distancias, a Kavinsky. Es un cierre perfecto para este primer EP tan acertado en sus cinco cortes.

En definitiva, esperamos que estos chicos de Atlanta vayan más allá y nos deleiten con muchas más canciones. De momento nos conformaremos con estas cinco maravillas que se complementan de manera perfecta. ¡Que lo disfrutéis!

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