Abran paso a los difuntos mexicanos. Explosión de color en los altares del Día de Muertos

Ya estamos a mediados de octubre y las pastelerías comienzan a llenarse de buñuelos de nata y huesos de mazapán. El día de todos los santos y la noche de fieles difuntos es una festividad que poco se celebra, a no ser que se sea religioso. Sin embargo, desde hace algunos años las tradiciones americanas han tomado las calles y las tiendas, ya sean calabazas de Halloween o disfraces de bruja, la diversión en torno al 31 de octubre parece asegurada. De entre toda esta charanga del terror y la muerte, hay una festividad que se ha hecho tremendamente popular en los últimos tiempos; el papel picado, las flores de colores y, sobre todo las ofrendas o altares han irrumpido con su explosión de color y alegría. Pero ¿sabes realmente qué es el Día de Muertos mexicano?

Para enterarnos bien, nosotros nos hemos acercado hasta la calle Alberto Aguilera, donde se encuentra la Casa de México en España. Este centro se postula como una ventana hacia el país norteamericano, a través de la cual asomarse a su cultura y tradiciones. Con poco más de un año de vida, hoy 16 de octubre inauguran por segundo año su famoso altar de muertos. Quien se acerque por allí hasta el 10 de noviembre quedará impactado ante un mega altar que homenajea a Camilo Sesto, Francisco Toledo y José José, y que además está presidido por la popular catrina; creada en origen con el nombre de “calavera garbancera” por el ilustrador y grabador José Guadalupe Posada como una crítica hacia quienes renegaban de sus raíces indígenas, sería posteriormente consagrada como “la catrina” por el famoso pintor Diego Rivera, cuando la vistiera en uno de sus murales con el elegante atuendo con que hoy la conocemos.

El Día de Muertos se ha convertido en una de las señas de identidad de México, declarado bien cultural inmaterial en 2003 por la UNESCO, muestra al mundo la especial manera que los mexicanos tienen de entender la muerte, con respeto, pero con humor y alegría. Una celebración que hunde sus raíces en la Mesoamérica prehispánica, pero que se funde con las tradiciones católicas venidas de Europa durante la conquista. Un periodo que comienza el 28 de octubre y termina el 2 de noviembre, durante el cual los vivos y los muertos conviven y las personas se preparan para recibir a sus seres queridos difuntos. Es a ellos a quienes se dedica el altar, centro de toda la celebración, repleto de diferentes elementos a lo largo de sus distintos niveles, como las famosas flores de cempasúchil, el incienso, el agua, el mezcal, las fotos de los homenajeados, la artesanía popular y, por supuesto la comida y los dulces.

Si no quieres perderte nada y saber mucho más acerca de los altares y el Día de Muertos, te aconsejamos ir a la casa de México para disfrutar de una de las explicaciones gratuitas que tienen lugar todos los días a la 13:00, a las 17:30 y a las 19:00, o los fines de semana a la una de la tarde. También puedes visitar alguno de los otros altares que comenzarán a poblar distintas instituciones y restaurantes. ¡A qué esperas para llenar tu vida de flores y color y deleitarte con deliciosas calaveritas de azúcar y ataúdes de chocolate!




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